Baja de la inflación y desregulación: el nuevo paradigma del empleo independiente
Una palabra para definir lo que está pasando: gracias. Mientras los termos de siempre siguen llorando en las redes por la caída de ministerios inútiles, el cierre de antros de adoctrinamiento y el fin de los curros estatales, los que de verdad laburamos para afuera y generamos valor real estamos viendo cómo por fin se limpia este país. El déficit cero y la motosierra no se negocian, es matemática básica. Aunque al colectivista promedio le explote la cabeza entender que no se puede gastar más de lo que entra, la realidad se los está llevando puestos. Se les terminó la joda de vivir de la ajena y de militar el estancamiento. Los parásitos que se rascaban en un cubículo público cobrando un sueldo miserable financiado con emisión ahora se dan cuenta de que no sirven para nada en el mercado real. Qué loco, ¿no? Resulta que cuando dejás de emitir como un demente para financiar vagos y le sacás la bota del Estado de la nuca al privado, la inflación baja sola. El peso no sirve para nada y nunca sirvió, pero ahora al menos estamos barriendo la basura regulatoria que nos impedía operar libres. Dejen de llorar por el "Estado presente" que lo único que hacía era robarles el futuro con impuestos delirantes mientras ustedes aplaudían como focas de comité. ¿No se cansan de militar la pobreza? Es hora de que se dignen a agarrar una pala, aprendan a programar, dominen el inglés y dejen de esperar que un político les resuelva la vida. ¿O van a seguir defendiendo el modelo empobrecedor que nos dejó con 50% de pobres desde la comodidad de su celular importado?