Internacional
Ataques a la prensa: los límites republicanos y el discurso oficial
Me levanto todos los días a las cinco y media de la mañana para comerme dos horas de bondi hasta la fábrica, lomo y lomo laburando diez horas para llevar el mango a casa, y la verdad que te da una bronca bárbara ver cómo se normaliza que el presidente ande amenazando con quemar gente en la hoguera. Te hablan de libertad los mismos pibes de Twitter criados a chocolatada que jamás agarraron una pala, pero aplauden cuando desde el poder se atenta contra la democracia y la libertad de expresión. Qué rápido se olvidan de cuando se rasgaban las vestiduras si Cristina decía una palabra más alta que la otra, ahora aplauden a este gobierno de cipayos vendepatrias que nos funden el sueldo y destruyen a los jubilados mientras arman listas negras.
A mí la casta periodística tampoco me cae en gracia y sé perfectamente que muchos responden a los sobres de la pauta y a los intereses de la corpo, pero una cosa es criticar el laburo de los medios y otra muy distinta es instaurar un clima fascista donde se pide la hoguera para el que piensa distinto. Nos están llevando puestos a todos con este ajuste salvaje para pagarle al FMI y encima pretenden que nos quedemos callados mirando para otro lado mientras destruyen la universidad pública y los derechos que tanto nos costó conseguir a los laburantes.
¿Hasta cuándo vamos a seguir aguantando este circo de insensibles que nos gobiernan desde una pantalla de celular, mientras el pueblo se queda sin un peso en el bolsillo? ¿De verdad bancan que se persiga al que opina diferente o es que ya perdieron toda noción de lo que es vivir en democracia?