Opinión
Javier Milei y la anécdota del cumpleaños: el costo de gobernar sin empatía popular
Me levanto a las cinco y media de la mañana todos los días para laburar diez horas en el taller, y si algo te enseña la calle es que la solidaridad entre compañeros es lo único que nos salva. Leo esta anécdota del tipo llevándose su propia torta de cumpleañse para que la gente simule que lo quiere y la verdad es que te da una mezcla de lástima y espanto. De esa miseria humana y esa falta total de afecto nace este ajuste salvaje que le está sacando el plato de comida a los jubilados y cerrando las universidades públicas.
Este gobierno de cipayos vendepatrias y nenes de Twitter criados a chocolatada, que no tocaron una pala en su vida, le entrega la soberanía al FMI y a los especuladores de la timba financiera. Mientras el peronismo y las grandes gestiones populares de Néstor y Cristina nos devolvieron la dignidad y la justicia social, este tipo gobierna desde el resentimiento puro para destruir todas las conquistas obreras.
El tipo que tenía que actuar sus propios festejos hoy quiere que nos traguemos el cuento de que el pueblo tiene que sufrir para pagar su fiesta financiera. ¿Hasta cuándo van a seguir bancando a un insensible resentido que odia a la clase trabajadora y destruye la patria?