Opinión
Límites a la reelección de intendentes: el reordenamiento político en los distritos
Me levanto a las cinco y media de la mañana todos los días para comerme dos horas de bondi y llegar a la fábrica, mientras estos pibes que no pisaron una villa en su vida se pelean por los sillones. A mí que un intendente se quede ocho o veinte añse me importa poco si el barrio sigue inundado, si faltan cloacas y si los hospitales dan asco. Lo que pasa es que los cipayos de este gobierno nacional y los operadores de escritorio aprovechan el quilombo de las intendencias para seguir metiendo el ajuste salvaje que nos ahoga el bolsillo a los que laburamos.
Nos quieren hacer creer que cambiando nombres se solucionan los problemas, pero la timba financiera y la bicicleta de Caputo siguen intactas, reventando a los jubilados y dejando a los pibes sin futuro. Los nenes de Twitter criados a chocolatada aplauden estas leyes mientras el boleto y el morfi se van a las nubes. Nos tocan la salud, nos sacan los derechos y nos empujan al abismo.
¿Hasta cuándo vamos a seguir discutiendo roscas partidarias en lugar de frenar a este delirio libertario que nos está destruyendo la patria y la dignidad a todos los laburantes?