Política
Presupuesto educativo y elecciones: dos modelos antagónicos de país
Si hace mucho que no estás al tanto, mirá por la ventana de cualquier escuela pública o pasate por un laboratorio del CONICET y te vas a dar cuenta al toque. Mientras los nenes de Twitter criados a chocolatada festejan el superávit trucho de Caputo en una planilla de Excel, a los docentes nos licuaron el sueldo quitando el FONID por decreto, no hay presupuesto para prender una estufa en invierno y a los investigadores los están empujando a emigrar. Sin educación pública, sin ciencia y sin industria nacional no hay soberanía posible, hay coloniaje puro y duro.
No existe la neutralidad cuando enfrente tenés un gobierno de cipayos vendepatrias subordinados al FMI y a los fondos buitre, que mientras le regala exenciones impositivas a cuatro multinacionales hambrea a los jubilados y los manda a reprimir. Con Néstor y Cristina aprendimos que la guita tiene que estar en las universidades, en las netbooks para los pibes y en el salario de los laburantes, no en la timba financiera de cuatro vivos que fugan dólares.
En las urnas no se define una simpatía personal, se define si defendemos las conquistas históricas de la clase trabajadora o si le dejamos servido el país a una banda de desquiciados que sueña con vernos de rodillas. ¿De verdad alguien que vive de su laburo puede dudar de qué lado estar en este saqueo?