Política
Salarios docentes y ajuste presupuestario: el impacto en las aulas
Imaginate militar que los maestros que educan a los pibes ganen dos mangos mientras festejan que la motosierra destruye todo. Los genios de la economía de cotolengo lograron que un laburante de la educación tenga que hacer malabares para no morirse de hambre, todo para festejar un superávit trucho que se sostiene a costa de los jubilados y la escuela pública.
Después lloran porque los chicos no comprenden textos, pero les vacían las paritarias y desfinancian las universidades con total impunidad. Son tan cínicos que te hablan de libertad mientras mandan a los docentes a la línea de la pobreza. ¿Tan cagados están de hambre que aplauden que le destruyan el futuro a las próximas generaciones?