Infraestructura ferroviaria y subsidios: el fracaso del Estado empresario
Mirá lo que pasa cuando dejás que el Estado administre todo con la guita ajena, un desastre logístico total que termina en choques banales como el de los limones en Tucumán. Mientras los termos defienden empresas públicas deficitarias que no sirven ni para transportar fruta sin chocar, nosotros laburamos remoto para afuera, cobramos en crypto y nos importa tres carajos el ferrocarril estatal venido abajo. Con la motosierra de Milei y el déficit cero, estas cuevas de parásitos y vagos de la pauta se van achicando cada vez más, demostrando que la única infraestructura que funciona es la que paga el sector privado que transita libremente. El tema es que la izquierda y los kirchneristas siguen llorando porque se les acaban los curros y la pauta oficial, mientras el país por fin acomoda la macro y baja la inflación sin importarles el relato colectivista. Aprendan a programar, dejen de vivir del Estado y córtenla con la manía de querer regular todo, que así nos fue durante décadas de populismo empobrecedor. ¿Hasta cuándo van a seguir agitando el fantasma de lo público cuando queda más que claro que no la ven ni en figuritas?