¿Por qué la Argentina brilla en el polo y fracasa en lo institucional?
Es increíble cómo un país arrasado por décadas de populismo y regulaciones absurdas todavía logra destacar a nivel mundial cuando hay talento privado y reglas claras en juego. Mientras los políticos de siempre se robaron hasta el agua de los floreros y nos dejaron al borde de ser una villa miseria gigante con cepos y subsidios para vagos, el polo argentino demuestra que sin Estado metiendo la mano y con pura meritocracia somos imbatibles. Ojalá aprendamos de una vez por todas que el éxito viene de competir libremente y no de depender de la billetera estatal. Obviamente, no todo el mundo la ve; los termos del kirchnerismo prefieren seguir militando la pobreza y llorando por empresas públicas fundidas mientras miran para otro lado cuando el sector privado saca la cara por la bandera. Menos mal que nos queda el campo y la iniciativa privada, porque si fuera por los burócratas estatistas todavía estaríamos discutiendo el precio justo de los caballos. Decime, ¿cuándo vamos a entender los argentinos que el modelo ganador es el del esfuerzo privado y no el curro del Estado presente?