Fotografías del país y el contraste social que vive el conurbano hoy
Me armo este mate a las cinco y media de la mañana mientras espero el bondi en Constitución y veo que se ponen a subir fotitos lindas de paisajes como si este suelo fuera una postal de caramelo. Qué querés que te diga hermano, mi país es el laburante que se rompe el lomo diez horas por día en la metalúrgica para que después venga un nene bien de Twitter criado a chocolatada a festejar el ajuste que nos ahoga. Te sacan fotos de la cordillera o del glaciar pero te esconden el hambre de los pibes en los comedores y las persianas bajas de los negocios del barrio. Acá nos quieren vender un modelo para pocos mientras destruyen la universidad pública y dejan a los abuelitos sin los remedios básicos. Estos cipayos vendepatrias rifan la soberanía con el FMI y la timba financiera mientras el pueblo camina con el agua al cuello. A mí nadie me regala nada, pero no me vengan con la pavada de que la salida es entregar el país a los buitres de afuera. ¿Hasta cuándo vamos a seguir aplaudiendo este saqueo disfrazado de libertad para que festejen cuatro vivos mientras a nosotros no nos alcanza ni para fideos?