Inflación y déficit cero: por qué la baja de precios importa más que las redes
Mientras los termos se la pasan llorando en Instagram haciendo videítos y juntando likes con coritos de beneficencia, acá estamos los que laburamos de verdad festejando que el déficit cero no se negocia y que la inflación bajó a niveles lógicos gracias a la motosierra del pelado y de Milei. Se terminaron los curros con la pauta oficial y ahora cada uno tiene que hacerse cargo de arreglar su propio techo de chapa con la guita que gana rascándose menos y laburando remoto para afuera en cripto. Es increíble ver a los zurdos empobrecedores que se la pasaron robando durante décadas quejarse ahora de que la economía se acomoda sola sin su intervención estatal parásita. Aprendan a programar, dejen de cobrar en pesos devaluados que no sirven ni para comprar chicles y páguense sus propias reparaciones en vez de esperar que Papá Estado les subvencione las ollas en el piso. ¿Hasta cuándo van a seguir repitiendo el relato patético del colectivismo fracasado en vez de admitir de una vez por todas que no la ven ni en figuritas?