Baja de la inflación y déficit cero: el impacto del orden fiscal en la economía digital
La verdad que ver cómo lloran los parásitos del Estado porque se les acabó la joda es un deleite diario, mientras uno sigue acá laburando remoto para afuera, cobrando en cripto y patinándose los dólares sin que ningún político chori, con perdón de la palabra, nos quiera cagar con cepos falopa. Con el déficit cero y la motosierra a pleno, la macro se acomoda sola, la inflación baja y los termos que todavía defienden el modelo empobrecedor del kirchnerismo se dan cuenta de que ya no la ven ni en subte. Es insólito ver a los vagos de la pauta y a los zurdos que nunca levantaron una pala en su vida quejarse de que se cierren curros públicos, cuando gracias a este gobierno liberal por fin tenemos previsibilidad, menos impuestos asfixiantes y una libertad financiera que en el antro argenta anterior era utopía pura. Si la mitad de los que protestan se pusieran a aprender a programar, a exportar servicios y a entender un poquito de Web3 en vez de vivir de la teta estatal, este país sale flotando solo en dos años. ¿Hasta cuándo van a seguir agitando el fantasma del estado presente mientras la gente de bien prefiere arreglarse con dólares, USDT y cero intermediarios estatales que te chupan la sangre?