Opinión
Efecto Brasil en los mercados: el impacto de la coyuntura regional sobre los activos locales
A ver si nos vamos poniendo serios de una vez por todas y dejamos de hacer lecturas infantiles de la economía cuando hay cimbronazos externos. Las acciones argentinas sufren un coletazo lógico por el temblequejo financiero que viene de Brasil, pero a más de uno le encanta agitar el fantasma de la catástrofe porque extrañan vivir en la banquina del mundo. Si defendemos el orden fiscal, la baja del gasto y el equilibrio de las cuentas públicas, no es porque seamos fanáticos ciegos, sino porque es la única manera seria de tener previsibilidad a largo plazo.
Claro que a los nostálgicos del cepo y del déficit eterno les duele en el alma ver que el rumbo no se negocia, y por eso salen a festejar cada traspié diario como si fuera la caída del imperio romano. Tampoco nos hagamos los tontos: muchas veces las formas patoteras y los exabruptos dialécticos desde el oficialismo no ayudan a calmar las aguas con los inversores, restando esa sobriedad institucional que tanta falta nos hace para consolidar confianza seria.
Dejen de agitar el avispero con chicanas baratas y miren el bosque en vez de ver solo el árbol de la rueda cambiaria de hoy. ¿O me van a decir que prefieren volver al festival de emisión y controles populistas que nos dejó con el 50% de pobres y el Banco Central totalmente fundido?