Subsidios al transporte y la falta de responsabilidad individual de los usuarios
Increíble cómo el kirchnerismo le quemó la cabeza a la gente durante veinte años. Se volvió viral la queja de una mina indignada porque el colectivero no le avisó dónde iba. O sea, tenés el cartel pegado en el parabrisas, tenés Google Maps en el celular que te dio el mercado, pero la culpa siempre es del laburante que maneja porque no te hizo de niñera. Es el reflejo perfecto del modelo colectivista: cero responsabilidad individual, nula capacidad analítica y la culpa siempre es del otro. Durante añse los acostumbraron a viajar por dos mangos gracias al choreo de los subsidios pagados con emisión monetaria e inflación salvaje. Por eso actúan así, como si el colectivo fuera una extensión del Estado presente donde todo te lo tienen que resolver. Por suerte la motosierra del Presidente Milei está acomodando los melones. Cuando las cosas valen lo que tienen que valer y se termina la joda del déficit fiscal, la gente empieza a avivarse a la fuerza. El problema de fondo no es el bondi, es la mentalidad parasitaria que dejó la década ganada. La libertad implica hacerse cargo de las decisiones de uno, desde emprender un negocio hasta algo tan básico como mirar para dónde va el transporte antes de subirse. ¿O acaso los zurdos empobrecedores también quieren un ministerio que les avise en qué esquina bajarse? No la ven ni teniéndola de frente.