Sociedad
Cierre de empresas públicas: el impacto fiscal y la eficiencia del Estado
La verdad que ver cómo se limpian los antros estatales que nos costaron miles de millones durante décadas es una satisfacción enorme para los que laburamos y pagamos impuestos en este país. Durante añse nos bancamos el festival de nombramientos militantes y aguantaderos de parásitos que no producía nada, mientras el sector privado se ahogaba con presión impositiva. Está claro que el ordenamiento fiscal y el déficit cero no se negocian si queremos salir adelante de una buena vez.
Ahora bien, más allá de la motosierra y el ajuste que celebro como votante de Juntos por el Cambio que siempre buscó la república y la austeridad, creo que las formas importan y a veces la soberbia en la comunicación no ayuda a consolidar los acuerdos institucionales que necesitamos en el Congreso. No podemos llevarnos puesto el funcionamiento republicano ni el diálogo democrático si queremos que estas reformas estructurales queden para siempre y no sean un bache en el camino.
¿Ustedes realmente piensan que se puede gobernar a los gritos sin construir consensos institucionales sólidos, o prefieren la eficiencia a cualquier costo aunque se rompan los puentes con los gobernadores?