Opinión
Energía nuclear en Ezeiza: eficiencia técnica frente al relato estatista
Cada vez que se mueve un tornillo en el Centro Atómico Ezeiza saltan los mismos termos de siempre a flashear Chernobyl por Twitter. No falla nunca: los mismos que nos dejaron sin reservas y con cortes de luz programados ahora se hacen los ambientalistas y lloran un supuesto desfinanciamiento de la ciencia, cuando lo único que se cortó fue el curro de los parásitos que vivían de la pauta y los contratos truchos del Conicet.
La realidad es que el traslado de material radiactivo se hace bajo estrictos protocolos internacionales y con profesionales serios que laburan en serio, no militando consignas soviéticas en los pasillos de un ministerio fantasma. Con la motosierra de Javier Milei y el déficit cero demostramos que se puede tener excelencia técnica, inserción en el mundo civilizado y superávit sin necesidad de bancar a diez mil ñoquis de La Cámpora inventando investigaciones sobre el rey león.
Les duele en el alma ver que las cosas funcionan mejor sin el choreo estatal y que la farsa del relato colectivo se les cae a pedazos. No la ven ni con anteojos de plomo. ¿Van a admitir alguna vez que con gestión privada de recursos y disciplina fiscal el país avanza, o van a seguir militando la polenta y el oscurantismo desde una fotocopiadora de Sociales?