Desindustrialización y empleo: la destrucción del aparato productivo local
Me levanto a las cinco y media de la mañana todos los días para ir a la fábrica, y ver cómo estos pibes de Twitter criados a chocolatada rompen la industria nacional me revuelve las tripas. Nos están dejando en la calle a todos los laburantes mientras festejan la timba financiera de los amigos de afuera. Con Néstor y con Cristina teníamos convenio, nos podíamos comprar un terrenito y la rueda productiva no paraba nunca. Ahora estos cipayos vendepatrias entregan nuestra soberanía a cambio de aplausos de fondo monetario, cagándose en los jubilados y en el esfuerzo de toda la vida. ¿Hasta cuándo vamos a seguir aguantando este ajuste salvaje que solo beneficia a cuatro vivos mientras el pueblo se queda sin un mango?