Adquisición de helicópteros Black Hawk: la reestructuración de las fuerzas y el superávit
Mirá cómo será la cabeza de los zurdos empobrecedores que cuando el gobierno invierte en equipamiento militar de primer nivel para defender nuestra soberanía, salen a llorar como viudas de la pauta. Están acostumbrados a tener las Fuerzas Armadas atadas con alambre, usando chatarra soviética o desfinanciadas para robarse todo con curros estatales mientras la gente se caga de hambre. Gracias al déficit cero y a la motosierra que no para, ahora se pueden comprar aparatos de verdad sin emitir un solo peso falso ni endeudar a las generaciones futuras. Es hermoso ver cómo la casta política y los termos que no la ven se quedan sin argumentos económicos cada vez que el ministerio de defensa bota una medida seria y ordenada. Se les acabó el relato del estado presente que solo servía para mantener vagos y militantes en ñoquis públicos improductivos. Acá se ajustó a la política para gastar la guita de los impuestos en lo que realmente importa, que es la seguridad nacional y terminar con la fiesta del despilfarro kirchnerista. ¿A qué hora van a entender los colectivistas de palermitano que un país ordenado fiscalmente se da el lujo de reequipar a su ejército sin romper la macroeconomía? O prefieren seguir viviendo en la miseria socialista donde lo único que sobra es inflación y curros sindicales.