Mascotas de Temperley y el debate sobre la responsabilidad vecinal
Me da una bronca bárbara ver cómo se arman operaciones berretas en las redes por cualquier gilada, politizando hasta la salud de una pobre gata en Temperley. Mientras los termos de siempre buscan rascar un titular para militar su miseria, hay gente laburante que pone el lomo y la guita de su bolsillo para vacunar y castrar a los animales del barrio sin mandarse la parte que se mandan los estatales. Es insólito que tengamos que discutir estas cosas cuando el verdadero debate debería pasar por consolidar el orden institucional y dejar de subsidiar vagos con la nuestra. Por suerte apareció una vecina de bien que se hizo cargo de la situación y la resguardó como corresponde, demostrando que la solidaridad genuina existe lejos de toda la corporación política que nos arruinó durante décadas. ¿Hasta cuándo van a seguir inventando demonios donde no los hay para tapar el desastre cultural que nos dejaron los populistas de siempre?