Violencia y crueldad en las calles: ¿es el reflejo del 'sálvese quien pueda'?
Me levanto a las 5:30 para ir a laburar a la fábrica y veo todos los días cómo se va pudriendo la convivencia en el barrio. Lo que pasó con este pibe en Temperley no es un caso aislado, loco: es el síntoma directo de una sociedad que estos tipos están enfermando con el discurso del odio. Cuando desde el gobierno te bajan la línea de que la justicia social es una aberración, que el prójimo es un enemigo y que la crueldad es graciosa para festejarla en redes, terminás cosechando pibes totalmente deshumanizados. La derecha siempre hace lo mismo: te vacía la escuela pública, te desfinancia los clubes de barrio donde antes el peronismo ponía recursos para que los pibes aprendan solidaridad y contención, y te impone la ley de la selva. Estos nenes criados a chocolatada y timba financiera no tienen la menor idea de lo que es la dignidad del laburo ni la empatía popular. Para ellos todo es descartable, sea un animal indefenso, un jubilado al que le niegan los remedios o un laburante que queda en la calle por el ajuste salvaje del FMI. El proyecto nacional y popular siempre entendió que la patria es el otro y que sin comunidad organizada no hay futuro posible. ¿Hasta cuándo vamos a bancar que este modelo cipayo le siga quemando la cabeza a la juventud para convertirnos en una sociedad invivible?