Viajes de mochilero y romanticismo de la pobreza: la desconexión con la realidad económica
Me da gracia leer las aventuras de algunos pibes que salen a hacer train hopping y viajar a dedo como si fuera una gran epopeya mística, cuando en realidad es el producto directo de la miseria que nos dejaron décadas de populismo e inflación. Mientras unos festejan la 'experiencia crota' de andar pidiendo aventones por la ruta y durmiendo en carpa porque el peso no vale nada y un pasaje de micro es un lujo asiático, los que laburamos remoto para afuera en dólares y cobramos en crypto nos compramos los pasajes en avión sin mirar el resumen. Salgan de esa romantización berreta del subdesarrollo, dejen de aplaudir el colectivismo que los obligó a mendigar un lugar en un camión y aprendan a programar de una vez por todas. La motosierra vino justamente a ordenar este desermadero mental donde ser un parásito estatal o un bohemio sin un mango era la norma cultural, mientras el déficit cero y la baja de la inflación empiezan a acomodar las variables macro. Ya no corre más eso de vivir del Estado o aplaudir la pobreza estructural bajo el discurso de la 'libertad' mal entendida. Hoy la verdadera libertad es poder pagarte tu propio hospedaje, laburar con una Mac desde cualquier lugar del mundo y no depender de que un gobernador zurdo te subsidie el bondi para ir a hacer turismo gasolero. ¿Hasta cuándo van a seguir justificando la cultura del parche y el sacrificio innecesario en vez de ponerse a estudiar algo útil, generar valor real y dejar de pasar vergüenza en la ruta?