Aumento en las tarifas de luz: el impacto del sinceramiento de precios
Es una locura total que a un laburante le llegue una boleta de siete millones de pesos, nadie niega que el tarifazo pega fuerte en el bolsillo y que faltó gradualismo para amortiguar este golpe. Ahora bien, no nos hagamos los distraídos: durante añse nos vendieron una mentira gigante con la energía regalada, bancada a pura emisión y déficit fiscal, mientras el interior productivo se quedaba sin infraestructura por culpa de los subsidios mal aplicados que iban todos a la casta del AMBA. Por más que el gobierno de Milei tenga razón en la necesidad imperiosa de ordenar las cuentas públicas y terminar con la fiesta populista, el ajuste no puede transformarse en un ahogamiento financiero para el ciudadano común. La motosierra tiene que pasar sin piedad por los curros de la política, las empresas públicas deficitarias y los aguantaderos estatales, pero hay que cuidar a los contribuyentes que siempre pagan los platos rotos. ¿Hasta cuándo vamos a seguir pagando los costos de la fiesta kirchnerista con tarifazos confiscatorios mientras la dirigencia no se achica un solo peso?