Rescate animal y gasto público: la eficiencia vecinal frente a la burocracia
Mirá el caso de la gatita de Temperley: una vecina de bien se puso la diez, la vacunó, la castró y ahora la rescató poniéndole el pecho y su propia plata. Eso es la verdadera responsabilidad individual y la solidaridad voluntaria en acción. No hizo falta crear una Secretaría Nacional del Michi ni meter a 500 ñoquis de La Cámpora a tomar mate y militar con la tuya para resolver un problema de la comunidad. A los zurdos empobrecedores y colectivistas les revienta la cabeza ver esto porque demuestra que la sociedad civil funciona mil veces mejor sin la intermediación corrupta del Estado. El modelo estatista que fundió este país siempre te vendió que sin un ministerio o un fideicomiso opaco nadie hace nada por el prójimo, cuando en realidad lo único que hacían era chorear guita mientras los problemas reales seguían empeorando. Por suerte se les terminó la joda. Con la motosierra de Milei, el déficit cero y la batalla cultural, la gente de laburo entendió que el cambio depende de cada uno y no del dedo sucio de un burócrata parásito. ¿O de verdad los termos siguen pensando que hace falta inventar un organismo público deficitario para que una vecina cuide a un animal?