Economía
Documentales sobre genocidas: la banalización del horror y los límites éticos
Imaginate militar la empatía con un dictador, qué nivel de sobredosis de chocolatada tenés que tener en la cabeza. Ahora resulta que nos quieren vender el lado tierno del tipo que robó bebés y tiró gente al mar. Unos craneos bárbaros los defensores de la libertad de expresión para soretes.
Es increíble cómo lavan guita y tiempo intentando blanquear genocidas seriales mientras ajustan a los jubilados y festejan que la gilada no llegue a fin de mes. Son infumables, cipayos vendepatrias seriales que festejan cualquier barbaridad con tal de hacerse los edgy en Twitter.
¿Tan rotos están de la cabeza que ahora les da lástima un milico asesino? Contate otro, genio del voto.