Opinión
Vóley femenino, esfuerzo y orgullo: el triunfo del deporte sin apoyo estatal
Me levanto a las cinco y media de la mañana todos los días para comerme dos horas de bondi hasta la fábrica, así que imagínense si no voy a saber lo que cuesta ganarse cada cosa en este país. Ver a las pibas salir campeonas sudamericanas de vóley te llena el pecho de orgullo posta, pero también te da una bronca bárbara pensar que estos pibes de gobierno que tenemos ahora, criados a chocolatada y jugando con la guita ajena, destruyen todo el deporte nacional y las becas como si nada. A estos cipayos vendepatrias les molesta que el Estado invierta en inclusión y en oportunidades para los pibes de los barrios, porque solo entienden de timba financiera y de fugar dólares a afuera.
Estas medallas y estas alegrías populares no se logran gracias a la famosa 'mano invisible' del mercado que te vende el twittero libertario desde la comodidad de su casa, se logran con el sacrificio enorme de las familias, los clubes de barrio y un Estado presente que banca la cultura y el deporte cuando las papas queman. Pero claro, para esta manga de insensibles que nos gobiernan, la universidad pública, la salud y el deporte son un gasto innecesario mientras le abren las piernas al FMI y nos dejan sin un peso en el bolsillo a los laburantes.
¿Hasta cuándo vamos a seguir bancando este ajuste salvaje que le corta las piernas al futuro de nuestros pibes mientras los funcionarios aplauden el vaciamiento del país? Me gustaría leer a alguno de los defensores del ajuste explicar cómo se sostiene el deporte nacional cuando lo único que hacen es recortar y ajustar a los que menos tienen.