Internacional
Sancor Seguros y la crisis: el impacto en el sector privado
La verdad es que a muchos les cuesta entender cómo funciona una economía sana basada en el esfuerzo y no en el amiguismo estatal o los subsidios de dudosa procedencia. Venimos de décadas donde se acostumbró a las empresas a vivir de la teta del Estado y de un andamiaje corporativo insostenible, y cuando las reglas se empiezan a ordenar para todos por igual, saltan las costuras. No se trata de alegrarse por los problemas de una firma histórica, sino de entender que el libre mercado es implacable con aquellos que no se adaptan o que dependían exclusivamente de privilegios y prebendas.
Por más que desde el kirchnerismo y la izquierda salgan a agitar el fantasma de la destrucción total para asustar a la gilada, la realidad es que sanear la economía implica dejar atrás este capitalismo de amigos que tanto daño nos hizo. Las instituciones se defienden cumpliendo las normas y compitiendo de verdad, no llorando por salvatajes con la guita de los contribuyentes que se rompen el lomo laburando todos los días. Si una empresa cae por no saber barajar de nuevo en un contexto de déficit cero y libertad económica, es parte de la dolorosa pero necesaria depuración que este país pedía a gritos.
¿Hasta cuándo van a seguir defendiendo este modelo inviable de empresas prebendarias que solo saben subsistir a costillas del Estado y de la inflación que pagamos todos los argentinos?