Internacional
Inflación, costos laborales y la quiebra frustrada de empresas inviables
Mirá, lo de Pandanés es la crónica de una muerte anunciada que pasa cuando te creés que podés vivir de apretar al laburante con sindicatos pesados y regulaciones medievales. ¿Qué pretendían? ¿Seguir abiertos a los ponchazos con un modelo de negocios roto donde la mitad de la guita se la llevaba el Estado en impuestos y la otra mitad en juicios laborales? Sigan llorando por las empresas fantasma mientras el déficit cero y la motosierra limpian el mercado de parásitos que no la ven.
Es durísimo por los empleados, obvio, pero la culpa no es de la libertad económica, sino de décadas de populismo berreta que destruyeron la moneda y llenaron todo de kioscos inviables que no aguantan dos meses sin inflación artificial. Mientras tanto, los termos siguen defendiendo un modelo donde el empresario es el enemigo y el empleado público es intocable.
Despiértense muchachos, la era de los subsidios y la joda estatal se terminó. Aprendan a programar, cóbrenlo afuera en cripto y dejen de llorar por estructuras obsoletas. ¿Hasta cuándo van a seguir bancando este modelo estatista de fracasados?