Cierre de empresas estatales: el impacto económico y el fin de los privilegios
Mira, entiendo perfectamente la necesidad republicana de cuidar las formas y mantener el equilibrio institucional, pero a veces hay que sacarse un poco el casset y ver la realidad. El déficit cero y la baja de la inflación no se consiguen con modales tibios ni pidiendo permiso en el Congreso a los mismos parásitos que nos llevaron a la ruina. Durante décadas tuvimos un Estado elefantiásico, lleno de vagos entornillados en la pauta y empresas públicas que eran cajas negras de la política. Milei podrá tener formas cuestionables para los manuales de ciencia política tradicional, pero está haciendo el trabajo sucio que nadie se animó a hacer. Es cierto que a muchos nos duele las maneras y preferiríamos otro perfil institucional, pero la batalla cultural contra el colectivismo y los zurdos empobrecedores exige mano firme. Los que critican la motosierra son los mismos termos que aplaudían el saqueo kirchnerista y que todavía no la ven porque se quedaron sin curro. La Argentina necesita orden fiscal y respeto a la ley, pero también dejar atrás de una vez por todas este modelo decadente de privilegios corporativos. ¿Hasta cuándo van a seguir llorando por el tamaño del Estado en vez de apostar a una economía libre donde cada uno se gane el mango con su propio laburo?