Opinión
Índice de libertad económica: el pesado legado de la regulación estatal
Es increíble que todavía nos sorprendamos al ver que seguimos en el fondo del tacho en materia de libertad económica. Añse y añse de populismo bruto, de cepos imposibles, de inventar impuestos al soplido y de bancar un Estado elefantiásico con la nuestra nos dejaron este hermoso regalito. Destruyeron el aparato productivo a base de regulaciones berretas y de tratar al que labura como a un enemigo público número uno.
Por suerte, hoy tenemos una administración que, con todas las críticas que le podamos hacer a las formas y a ciertos modales que a los republicanos nos hacen un poco de ruido, al menos arrancó el problema de raíz con la motosierra y el déficit cero. No hay forma de salir adelante si seguimos atados al relato empobrecedor de los kirchneristas y los zurdos que vivieron toda la vida de la teta del Estado. La baja de la inflación y la apertura económica son el único camino posible si queremos parecernos a un país serio.
Igual, muchachos, no nos hagamos los distraídos, porque gran parte de este desastre histórico también se explica por la tibieza de los que gobernamos antes y no nos animamos a ir a fondo con las reformas estructurales que hacían falta. ¿Cuándo vamos a entender de una vez por todas que sin instituciones sólidas y libre mercado no hay destino para la Argentina?