Opinión
Jubilaciones y poder adquisitivo: el ajuste que pagan los que laburan
Me levanto a las cinco y media de la mañana todos los santos días para tomarme el bondi y comerme una hora y media de viaje hasta la fábrica, mientras veo cómo a los jubilados y a los laburantes nos degüellan el bolsillo con este modelo de hambre. Estos pibes de Twitter, criados a chocolatada y termosellados en una realidad paralela, festejan que la guita no alcance para un kilo de carne ni para los remedios, aplaudiendo a un gobierno de cipayos vendepatrias que lo único que hace es entregar el país a los buitres de afuera.
No se dan cuenta, o no les importa, porque nunca agarraron una pala en su vida y les pagan para militar el ajuste atrás de una pantalla. Con Cristina o con Néstor las cosas no eran perfectas, pero al menos el laburante tenía dignidad, el aguinaldo servía para algo y los pibes podían pensar en ir a la universidad sin que los traten de parásitos. Ahora nos gobierna una manga de insensibles que destruyen la industria nacional y festejan la timba financiera como si fuera un partido de fulbito.
¿Hasta cuándo vamos a seguir bancando este delirio donde los únicos que pierden son los de abajo, hermano? ¿Tan dormidos nos dejaron que nos roban el futuro en la cara y todavía hay gente que los defiende gratis?