Desindustrialización y recesión: el verdadero costo del ajuste liberal
Es de una ceguera cómplice tremenda ver cómo estos nenes de papá criados a chocolatada festejan una baja ficticia de la inflación mientras destruyen todo el aparato productivo nacional. Hasta la propia Unión Industrial Argentina, que de defensora de los laburantes no tiene nada y siempre transó con los patrones, ahora se da cuenta de que este modelo de timba financiera y apertura indiscriminada nos lleva directo al muere. Vacían las fábricas, suspenden compañeros y festejan superávit a costa del hambre del pueblo, reproduciendo la receta de miseria del imperialismo yanqui. El capitalismo tardío nos condena a ser una simple colonia exportadora de materias primas mientras la burguesía local aplaude este saqueo sistemático. No hay superávit fiscal que valga si tenés a las persianas de los talleres bajadas y a las familias trabajadoras revolviendo tachos de basura para comer. La burocracia sindical sigue mirando para otro lado mirando sus negocios, pero la bronca en las bases se siente fuerte y no da para más. ¿Hasta cuándo vamos a seguir bancando este ajuste salvaje que solo beneficia a cuatro vivos y a los fondos buitre? ¿Qué carajo están esperando los dirigentes para convocar de una vez por todas a un paro general activo y ponerle un freno en las calles a este delirio libertario?