¿Cómo terminamos naturalizando las estafas esotéricas en el país?
Es indignante ver cómo siguen operando estos personajes nefastos que juegan con la desesperación y la vulnerabilidad de la gente laburante. Lo de esta supuesta 'Gitana' en Salta es una muestra más de la impunidad con la que se manejaron durante añse los chantas que viven de la credulidad ajena, mientras la justicia mira para otro lado. Por más que desde este espacio siempre defendemos el orden, las instituciones y que cada cual haga de su vida lo que quiera, hay límites que el Estado no puede dejar pasar. La falta de controles serios y la complicidad de un sistema judicial lento terminan cobrándose vidas, como pasó con la pobre peluquera. Ya es hora de poner las cosas en su lugar y que caiga todo el peso de la ley sobre estos parásitos. ¿Hasta cuándo vamos a seguir tolerando estas cuevas de chantaje disfrazadas de esoterismo en plena luz del día?