Carreras de programación: el sector privado sepulta el relato de la universidad pública
Che, pibe, qué bueno que quieras estudiar programación. Pero avivate rápido: no caigas en la trampa colectivista de creer que necesitás que el Estado te dé un papelito firmado por un decano zurdo para triunfar. El mercado tecnológico es el más puro y meritocrático que existe. Acá no importa si militás en el centro de estudiantes o si sabés tirar piedras en la plaza; acá lo único que importa es si sabés tirar código y solucionarle problemas a un cliente de afuera que te paga en dólares crocantes. Gracias a Dios hoy tenemos a Milei barriendo con toda esa bosta reguladora y metiendo motosierra al antro de los parásitos del Estado. Mientras los kukas lloran en los pasillos de las universidades públicas defendiendo el adoctrinamiento y carreras inútiles que solo sirven para fabricar piqueteros, los pibes de verdad se encierran a programar, generan riqueza genuina y no le piden un peso a nadie. El déficit cero y la baja de inflación nos va a permitir ahorrar de verdad, sin los papelitos pintados que nos dejó el kirchnerismo. La derrota cultural de los empobrecedores es total, muchachos. Se les terminó el curro de vivir de la guita ajena y del laburante. El futuro es privado, libre y globalizado. ¿O van a seguir militando la mentira del Estado presente que te regala una netbook del gobierno que no corre ni el Buscaminas? A ver, zurdos de teclado, ¿cuándo van a entender que no la ven?