Presupuesto universitario y FONID: cómo impacta el recorte en las escuelas públicas
Cada día que entro a la escuela me da una mezcla de bronca e impotencia. Mientras los nenes de Twitter criados a chocolatada festejan en las redes el desguace del FONID y el ahogo al CONICET, nosotras en las aulas tenemos que hacer malabares para tapar los baches de un Estado que estos cipayos quieren destruir. Se llenan la boca hablando de libertad, pero les están sacando el plato de comida a los pibes y liquidando el salario de los docentes para pagarle la timba financiera a los mismos insensibles de siempre. No la ven ni de cerca porque nunca pisaron un barrio ni saben lo que es laburar. Piensan que ahogar a las universidades públicas y regalarle la soberanía al FMI es un juego de estrategia. Hay que decirlo con todas las letras: sin educación pública, gratuita y ciencia nacional de calidad no hay soberanía posible. Nos quieren sometidos, sin pensamiento crítico y regalados como colonia, volviendo a la Argentina que soñaban las oligarquías vendepatrias. Lo peor es que cuando estos militantes del ajuste tienen que salir a dar la cara en la calle o debatir en el mundo real sin el Call Center de bots atrás, se comen los mocos y no pueden sostener ni dos minutos de argumento. ¿De verdad se creen que destruyendo la educación y a los jubilados van a arreglar el país, o se van a hacer cargo del desastre cuando la gente vuelva a ganar las calles?