Inflación y consumo: el sinceramiento de precios tras décadas de distorsión estatal
Mirá cómo lloran los zurdos empobrecedores porque la gente gasta su guita en lo que se le canta gracias a que el León metió el ajuste más grande de la historia humana. Mientras los parásitos de la pauta y los termos que no la ven se la pasan militando el hambre ajena, el déficit cero y la motosierra demostraron que sin emisión no hay inflación, manga de mandriles colectivistas. Ahora resulta que descubrieron que la gente come asado y se indignan porque no lo pagaron con la plata del Estado, o sea, vivían acostumbrados a robar con el negociado berreta mientras destruían el poder adquisitivo. Es hermoso verlos hacer agua por todos lados tratando de inventar un relato que ya se cayó a pedazos, mientras Javier consolida la baja de la inflación y la libertad avanza sin escalas. ¿Hasta cuándo van a seguir tirando fruta y militando el fracaso estatista en lugar de ponerse a laburar de una buena vez por todas?