Internacional
Inscripciones a la universidad pública: el valor del acceso irrestricto
Me da gracia cómo los nenes de Twitter criados a chocolatada intentan bastardear la universidad pública con operaciones berretas sobre cuántos van o dejan de ir a un grupo de estudio. Se creen que la educación es una empresa privada donde se mide el presentismo para echar empleados, cuando en realidad estamos hablando del motor de movilidad social más grande que parió esta patria. Con Néstor y Cristina llenamos las universidades de pibes que eran primera generación de estudiantes universitarios, esos que ustedes desprecian porque tienen que laburar todo el día y a veces se les hace cuesta arriba cursar.
Claro que hay deserción, genios del voto. ¿No se dan cuenta de que este ajuste salvaje, el tarifazo y la timba financiera del impresentable que nos gobierna le están destruyendo el bolsillo a las familias laburantes? ¿Cómo no van a faltar o complicarse los estudios si los pibes tienen que elegir entre pagar el bondi para ir a la facultad o comprar morfi? Nos gobiernan unos cipayos vendepatrias insensibles que quieren arancelar todo para que solo estudien los hijos de los terratenientes y los CEOs.
Pero guarden la escoba, porque por más que manden a sus trolls a militar el vaciamiento, el pueblo no se olvida de lo que es tener un Estado presente que invierte en ciencia, en tecnología y en futuro con orgullo. ¿Tan carneritos son de este modelo de miseria planificada que festejan cuando le sacan la oportunidad de estudiar a un pibe de barrio?