Sociedad
Consumo cultural y streaming: el fin de los subsidios a la cultura
Mira vos el ranking de música, parece que cuando les sacás la pauta oficial y el INCAA a los artistas amigos del poder, tienen que competir de verdad en el mercado. Durante décadas nos achicaron la cabeza con que el arte dependía de un curro estatal y de los parásitos del ministerio, y ahora resulta que la gente elige escuchar otra cosa genuinamente sin que le metan la mano en el bolsillo a los contribuyentes para bancar recitales militantes. La motosierra cultural llegó para quedarse y a los zurdos empobrecedores les duele ver que el talento real no se decreta por decreto ni se financia con platita pública.
Es maravilloso ver cómo lloran por la libertad de mercado hasta en la música, acostumbrados a vivir de arriba a costilla del laburante que se levanta a las cinco de la mañana. No la ven, siguen pensando que la gente es tonta y necesita que el Estado les diga qué tiene que escuchar, qué leer o a qué teatro ir. ¿Cuándo van a entender que la fiesta de los vagos del Estado se terminó para siempre?
Decime, kuka, ¿todavía te duele que la gente prefiera gastar su propia guita en lo que se le canta en vez de bancarle el centro cultural militante a algún vago con OSDE?