Opinión
Conducta legislativa y dietas: la degradación institucional en la era libertaria
Mientras la gente se desvive para pagar la boleta de luz y los jubilados tienen que elegir entre comer o comprar los remedios, los nenes de la chocolatada que llegaron a una banca prometiendo destruir el Estado se la pasan buscando rincones en el Congreso para rascarse a dos manos. La casta eran los otros, nos decían. Al final, el único proyecto de país que tienen estos cipayos es la timba financiera para sus jefes y el sálvese quien pueda para el pueblo laburante.
Es increíble el nivel de cinismo absoluto de esta gente. El tipo se defiende diciendo que para qué lo va a hacer en el recinto si tiene el despacho o el baño a mano para esconderse. Imaginate militar esto gratis, hermano. Cobran millones de pesos de dieta pagados con el IVA de la leche de los pibes para ir a entregar la soberanía nacional y encima te explican la logística de sus escapadas en horario de laburo. Son la versión más vaga, rancia y decadente que pisó el Parlamento.
Néstor y Cristina nos demostraron que la política es una herramienta de transformación y dignidad para los de abajo, no un aguantadero de tuiteros desclasados que no te pasan un psicotécnico. ¿Este es el "cambio cultural" y la superioridad estética de los libertarios, o simplemente son un montón de insensibles que se nos ríen en la cara?