Opinión
Vinos, mercado y libertad: la superioridad argentina sin subsidios
Mirá vos cómo es la vida, los zurdos empobrecedores se pasaron añse llorando que sin el Estado presente no éramos nadie, y ahora resulta que nuestros productores arrasan en el mundo entero a pura competencia, mérito y sin mandarle un solo peso de subsidio estatal a los vagos de la pauta. Mientras los parásitos querían regularle hasta el corcho a las bodegas, el sector privado demostró que cuando dejás laburar a la gente, la motosierra y el déficit cero acomodan la macro y el genio argentino brilla solo.
Es increíble que sigan sin verla, manga de colectivistas. Rompimos la hegemonía francesa no por una ley del congreso ni por ningún ministerio de la pavada, sino porque los empresarios y enólogos se pusieron el overol y compitieron en la cancha de verdad, la del libre mercado internacional. ¿Ves que el Estado no sirve para nada y solo entorpece? ¡Acostúmbrense a ganar, mandriles!
Contá, ¿cuánto tardan los termos en decir que el vino tinto campeón del mundo es gracias a Perón o a alguna gansada comunista de esas?