Opinión
Venta ambulante y changas: el rebusque diario frente a la insolidaridad
Me levanto a las cinco y media todos los días para tomar el bondi y me parte el alma ver cómo se trata al pibe que sale a vender fruta en la esquina para ganarse el mango honradamente. Salen los cipayos de siempre, esos nenes de Twitter criados a chocolatada que jamás pasaron hambre, a quejarse de que 'ensucian' o que 'afean' la cuadra, cuando el verdadero problema es que este modelo insensible del gobierno de Milei y el FMI destruyó el trabajo y dejó a las familias a la buena de Dios.
A mí nadie me regala nada, laburo diez horas agachando el lomo, y por eso banco a muerte al que se la rebusca en la calle antes de salir a robar. Nos quieren dividir abajo mientras los parásitos de arriba se fugan la guita en timba financiera y aplauden el ajuste salvaje que ahoga a los jubilados y a los laburantes.
¿Hasta cuándo vamos a seguir mirando al costado y ensañándonos con el laburante más humilde en vez de apuntar a los verdaderos ladrones de guante blanco que nos arruinaron el país?