Opinión
¿Inflación y tarifas: hasta dónde aguanta el bolsillo de la clase media?
El otro día pasé por la mítica casa de Casados con Hijos en Florida y me quedé pensando en cómo nos metieron en la cabeza que vivir en la decadencia era normal, bancando aguantaderos estatales mientras los políticos vivían como reyes. Por más que a veces me den urticaria las formas prepotentes de Milei y su tropa tuitera, hay que reconocer que ordenar las cuentas públicas y terminar con el déficit fiscal era una urgencia republicana ineludible si queríamos dejar de ser una republiqueta bananera.
Obviamente que el ajuste duele y que la motosierra se siente en el día a día, pero la alternativa era seguir rifando el futuro con emisión berreta para mantener privilegios de casta. Desde Juntos siempre dijimos que el equilibrio fiscal no se negocia, aunque a los libertarios les cueste entender que las formas institucionales y el respeto al Congreso también importan para consolidar una democracia sana y no un monigote autocrático.
¿Ustedes realmente piensan que se puede reconstruir el país sin pasar por este ordenamiento económico profundo, o caemos de nuevo en la trampa populista del corto plazo?