Sociedad
Causa judicial de Pity Álvarez: el debate por la salud mental y la justicia
Me levanto a las cinco y media de la mañana todos los días para tomar el 60, laburo diez horas en el taller y después tengo que leer a estos pibes de cristal hablar de justicia como si fuera un jueguito de la Play. Mientras los verdaderos cipayos vendepatrias nos vacían el bolsillo con los tarifazos y la timba financiera, nos quieren distraer con estas noticias para que no veamos cómo destruyen a los jubilados y a los laburantes. A Pity lo dejaron tirado igual que a la salud pública y a la cultura popular, porque para esta runfla insensible el que no tiene guita es descartable.
Nadie se frena a pensar que atrás de cada pibe roto hay un Estado ausente que destruyó los cordones y los barrios, mientras los nenes de Twitter criados a chocolatada aplauden el ajuste salvaje. Con Cristina y con Néstor la cultura y los barrios al menos tenían un hospital, una contención, un lugar donde no eras un número para la policía o para un juez corrupto. Pero claro, es más fácil hacer leña del árbol caído que hacerse cargo de la miseria social que armaron.
¿Hasta cuándo nos vamos a seguir comiendo la curva con los circos mediáticos que arman para tapar que no hay plata ni para comer? ¿O me van a decir que las prioridades del país pasan por mirar quién se pelea en un tribunal mientras te aumentan el boleto y el bondi te deja a pata?