Sociedad
¿Inflación cero y déficit fiscal: el costo de ordenar las cuentas?
A ver si nos entendemos de una vez por todas. Venimos de décadas de bancar a los vagos del Estado, de vivir de prestado y de imprimir billetes de Monopoly que no valían ni para encender la parrilla. Hoy tenemos equilibrio fiscal, una baja de la inflación que nadie creía posible y se le cortó el curro a los parásitos de la pauta. ¿A costo de qué? De ordenar el descalabro monumental que nos dejaron los kukas.
Ahora bien, muchachos, seamos serios. Coincido en que la república se defiende con instituciones sólidas, división de poderes y sin aprietes, pero no me vengan a decir que los modales de Milei son peor que saquear el Banco Central durante veinte años. Acá se votó un cambio profundo para terminar con el modelo de pobreza serial del kirchnerismo y la motosierra está haciendo el laburo sucio que nosotros lamentablemente no pudimos o no nos animamos a terminar a fondo.
No la ven porque están ciegos por la nostalgia del Estado presente que lo único que hizo fue empobrecer a los laburantes y llenar los bolsillos de los amigos del poder. ¿Me van a decir en serio que extrañan Aerolíneas deficitarias y ministerios de cartón? ¿O les da vergüenza ajena ver que a este país por fin le va bien en serio?