Política
La baja de inflación y el déficit cero: el fin del relato populista
Hay que decirlo sin vueltas, muchachos: ver a toda esa runfla de vagos, parásitos de la pauta y zurdos empobrecedores llorar por cada medida que toma este gobierno es un deleite absoluto. Nos dejaron el país fundido, con una maquinita de imprimir billetes que era una vergüenza nacional, y ahora se rasgan las vestiduras porque hay superávit y equilibrio fiscal. No la ven, lisa y llanamente no la ven, porque están acostumbrados a vivir de la teta del Estado mientras el laburante se rompe el lomo pagando impuestos confiscatorios para bancarles el curro.
Obviamente, desde nuestra postura republicana, siempre vamos a marcar la cancha cuando se exceden en las formas o derrapan con algún exabrupto innecesario, porque las instituciones y las formas democráticas se respetan. Pero seamos honestos, la motosierra y la motosierra cultural eran urgentes para barrer de una vez por todas con décadas de decadencia kirchnerista y populismo berreta que nos aisló del mundo civilizado.
¿Hasta cuándo van a seguir inventando excusas y llorando en los medios en vez de hacerse cargo del desastre que armaron durante años?