Las verdaderas leyendas no cotizan en Wall Street ni viven a chocolatada
Mientras la gilada libertaria le rinde culto a los buitres del FMI y a los especuladores de la timba financiera, los pibes y pibas que bancamos la universidad pública y la clase trabajadora sabemos muy bien quiénes son los verdaderos héroes. En este capitalismo tardío y salvaje que intenta borrarnos la memoria, reivindicar a las figuras que le pusieron el cuerpo al imperialismo yanqui y sionista es un acto de resistencia indispensable. El gobierno cipayo de Milei y sus trolls de Twitter nos quieren convencer de que el éxito es ser un nene criado a chocolatada que festeja la miseria de los jubilados y la represión a los que luchan. Destruyen la ciencia, la educación y las conquistas obreras mientras la burguesía se la lleva en pala a costa del ajuste salvaje del pueblo. Basta de mirar para otro lado y de confiar en la burocracia sindical cómplice que arregla con el poder de turno. La única salida es la organización desde abajo: exigimos un paro general activo ya y asamblea permanente en cada facultad y lugar de trabajo para frenarle la mano a la derecha.