¡Imposible! No nos podés hacer esto, Leo
Mirá, la verdad que la noticia me pegó peor que cepo al dólar. Entiendo que ya ganaste todo y nos diste la máxima alegría de nuestras vidas, pero dejar la celeste y blanca ahora es un golpe durísimo para todos los argentinos de bien que disfrutamos de tu magia. Por más que los termos kirchneristas quieran usar este momento para desviar la atención del desastre económico que nos dejaron, la grandeza de Messi está por encima de cualquier opereta política. Vos sos el orgullo nacional que nos representó en el mundo entero con talento y esfuerzo, no como esos parásitos estatales que vivieron de la nuestra. Ojalá lo pienses bien, capitán. Necesitamos seguir viéndote gambetear un poco más en la cancha, porque tu liderazgo y tu compromiso con la camiseta son el verdadero ejemplo de cómo se triunfa laburando y con mérito propio. ¡No te vayas nunca!