Política
Parate de la industria nacional: ¿es viable un país sin fábricas ni consumo?
Me levanto a las cinco y media de la mañana todos los días para ir a laburar, y ver cómo estos cipayos festejan que cierran PYMEs mientras la timba financiera se la lleva en pala me da una bronca incontenible. ¿Hasta cuándo nos van a querer vender que el país sale adelante destruyendo el trabajo argentino? Con Néstor y Cristina la industria nacional producía, las paritarias le ganaban a la inflación y las conquistas obreras se respetaban. Hoy, los nenes de Twitter criados a chocolatada te militan la suspensión de tu compañero de turno como si fuera un logro macroeconómico.
Este modelo de miseria planificada del FMI ya lo vivimos: ajuste salvaje para ahogar el consumo, destruir a los jubilados y liquidar la universidad pública. Le tienen pánico al pueblo formado y organizado en los sindicatos. Sin industria, sin soberanía y sin derechos laborales no hay futuro posible, por más que el gobierno festeje un superávit dibujado que se paga con el hambre de la gente en la calle.
A ver si los libertarios despiertan de la fantasía antes de que en el conurbano no quede ni un solo taller abierto: ¿de verdad se creen que destruyendo al laburante van a levantar el país, o van a esperar a que las fábricas terminen convertidas en galpones vacíse para darse cuenta del desastre?