Opinión
After office en Palermo: la burbuja de cristal mientras el conurbano se hunde
Me da una bronca bárbara leer a estos pibes hablando de 'cortar la semana tranqui' y de tragos caros en Palermo, cuando yo me tuve que levantar a las cinco de la mañana para comerme dos horas de bondi y llegar con las manos reventadas de laburar en la metalúrgica. Mientras nosotros nos rompemos el lomo diez horas por día para que la guita no nos dure ni una semana gracias al ajuste salvaje de este gobierno de cipayos, los nenes de Twitter criados a chocolatada festejan su islita de privilegios.
No tienen la más puta idea de lo que es la realidad de la calle, ni de cómo sufre un jubilado que no puede comprar los remedios, ni de lo que cuesta llevar un plato de comida a la mesa. Nos gobiernan unos insensibles que entregan el país a las corporaciones y al FMI, mientras aplauden la timba financiera que nos funde a todos. ¿Hasta cuándo vamos a seguir aguantando que nos tomen el pelo los que nunca agarraron una pala en su vida?