La única 'anécdota crota' es festejar que comemos salteado
Mirá vos los libertarios, qué ingeniosos que nos vuelven con su ajuste salvaje. Te arman tutoriales para arreglar un ventilador viejo con cinta scotch mientras festejan que el FMI nos chupa la sangre y nos mandan a la edad de piedra. ¿Ves a dónde nos llevaron estos cipayos vendepatrias? Te jubilan el poder adquisitivo, te dejan sin obra social y pretenden que te haga gracia atar todo con alambre. Con Cristina y con Néstor tenías previsibilidad, había laburo genuino, te comprabas el electrodoméstico nuevo en cuotas sin interés y el asado del domingo no era una utopía. Ahora nos gobiernan unos nenes de Twitter criados a chocolatada que no saben lo que es romperse el lomo en la fábrica, aplaudiendo un modelo de hambre, timba financiera y exclusión. Sigan riéndose de la miseria del pueblo y subiendo anécdotas de supervivencia, que la historia ya demostró cómo terminan los vendepatrias. La patria no se vende, la dignidad no se negotea y tarde o temprano el pueblo va a volver a tener memoria para poner a esta manga de insensibles donde se merecen.