Internacional
Ajuste en la Quinta de Olivos: el gasto público y las prioridades de gestión
Me levanto todos los días a las cinco y media de la mañana para tomar el bondi y hacerme treinta cuadras hasta la fábrica, mientras veo cómo estos muchachos le recortan el pan y los remedios a los jubilados para andar gastando guita en pavadas. Ahora mandan a un milico a ordenar Olivos como si el problema del país fuera acomodar los muebles, cuando la gente no llega a fin de mes y el sueldo se nos evapora entre el boleto, la luz y los fideos. Son unos insensibles que destruyen al laburante para bancar la timba financiera de los amigos del poder, mientras nos quieren vender humo con orden y libertad.
A mí nadie me regaló nada y ningún político me va a venir a explicar lo que es sacrificarse, pero hay un límite: dejar a la patria en manos de estos cipayos vendepatrias que gobiernan para los cuatro vivos de siempre y para los nenes de Twitter criados a chocolatada. ¿Hasta cuándo vamos a seguir aguantando este ajuste salvaje que nos ahoga el bolsillo mientras ellos juegan a la republiquita para los de afuera?
Decime la verdad, ¿vos de verdad creés que mandando un milico a ordenar la quinta se reactiva la industria o se llena la olla de los que laburan de sol a sol?