Opinión
Inversión privada y apertura comercial: el ejemplo del café ruso en San Martín
Mirá vos, hasta un ruso que vino hace ocho meses entiende más de economía que todos los zurdos empobrecedores juntos. El tipo vino, armó su emprendimiento, garpa sus impuestos y no le roba la pauta a nadie con el cuento de la solidaridad con la guita ajena. Mientras los parásitos del Estado lloran porque se les acaba el curro y no la ven ni en figuritas, la gente de bien invierte y labura gracias a que el León metió déficit cero y sacó la bota de la casta de encima.
Es increíble que tengan que venir de la otra punta del mundo para explicarnos que sin regulaciones falopas y con motosierra a los vagos del Estado, las cosas empiezan a marchar. Pero bueno, los colectivistas siguen encerrados en su nube de pedo kirchnerista esperando que papá Estado les resuelva la vida, mientras los que realmente mueven la rueda productiva le escapan al cepo y a la locura impositiva que nos dejaron.
¿Cuándo van a entender los termos que la única salida razonable es menos estado, libre mercado y dejar que el que quiere laburar lo haga sin que le roben la mitad? ¿O todavía extrañan pagar el café con emisión y polenta?